Pensar que algunos le dicen sueño de opio. No consumí opio pero no hizo falta para ver sombras extrañas. Esas sombras que me persiguen hace tiempo sin dejarme en paz. Que me persiguen hace años sin dejarme respirar.
Es una sombra de odio, con un raro tinte de amor, una sombra perversa con aires de obsesión. Es una sombra tranquila, callada, miope, torpe, por lo que no me logra tocar, es difícil discernir si eso significa amar. Me persigue incansablemente, hace tiempo, con error. Hirió un alma inocente, con amargura y alcohol.
Aquella buena mujer, que ayudó a la sombra a cambiar para bien, se fue volando en el tiempo, como un gracioso vaivén. El pañuelo voló hacia el abismo, la sombra pronto tomó color, una forma casi humana, alimentada con rencor.
Y ahora se le ocurre aparecer, camuflada entre mi sombra y mi almohada, pretendiendo captar mi atención. Abrazaba a mi sombra, la hacía dudar, se unieron en una sin mucho conversar, se separaron de pronto, momento fugaz, no fue amor, fue ira que debía aplacar.
Fue momento de cerrar un círculo que empecé a dibujar, pero me invadió la sombra y no pude acabar. Por la mala sombra me dejé llevar, dejando que logre mi mente opacar. Demasiadas mentiras, engaño fatal, como veces anteriores, solo que sin llorar.
Así borro una vez más el rictus de mi boca, alejando para siempre lo que fue peor. Regresó como oro, lograba parecer, era una vil copia, fabricada de placer. No se puede vivir en sueños u olvidar cierto rumor, no existe la fantasía, queda en la imaginación. Los fantasmas de mi pasado, ahora fantasmas son.
Parque encerrado
Habría jurado que era una habitación, porque solo sentía tu presencia. Tu respiración, tu tacto, tu beso, tu temperatura. Solo estaba el sonido de ese órgano que dices tener porque sientes su palpitar. No es una máquina, pero todavía no has aprendido a usarlo. El parque estaba embotellado. El oxígeno se iba perdiendo. Tu esencia empezó a tornarse nebulosa, todo se volvió turbio. Mi ternura se confundió en medio de tu deseo, mi nobleza se opacó por tu decisión inminente, mi suavidad fue amedrentada por tu bruta fuerza desesperada y cualquier indicio de atracción hacia ti fue arrancado.
Juraría que me enamoré de tu recuerdo, de los rastros que dejó aquel día. Quedé hipnotizada por algunas palabras, pero luego noté lo ásperas que eran. Qué poco importó. No quise mezclar candor con imprudencia, cocinar mentiras perfectas. Guardarme en el recuerdo tanto desprecio, sin sabor dulce... Ya no eres como el vino de bodega fina, no llenas mi Lima con tu neblina, eres un ser bruto y sin temor, eres como una bestia, sin una pizca de amor.
Juraría que me enamoré de tu recuerdo, de los rastros que dejó aquel día. Quedé hipnotizada por algunas palabras, pero luego noté lo ásperas que eran. Qué poco importó. No quise mezclar candor con imprudencia, cocinar mentiras perfectas. Guardarme en el recuerdo tanto desprecio, sin sabor dulce... Ya no eres como el vino de bodega fina, no llenas mi Lima con tu neblina, eres un ser bruto y sin temor, eres como una bestia, sin una pizca de amor.
¿Dónde los dejé?
Creí haber dejado mi pluma en tu almohada,
perdí los acordes de mi guitarra,
también una sonrisa de madrugada
pero ¿dónde los dejé?
Perdí al arlequín errante,
que tanto me amedrentaba,
perdí la risa constante,
¿dónde los dejé?
Perdí la imaginación, la búsqueda,
dejé de lado la sorpresa, el asombro,
los busco aún en cada escombro,
Dios mío, ¿dónde los dejé?
¿Será que perdí la esperanza?
Perdí la costumbre del poema de madrugada,
y la sonrisa a las cuatro de la mañana,
quiero saber dónde las dejé...
Es que sola era imposible darme cuenta,
de lo que había perdido en mi raudo camino,
creí que era obra del perro destino,
pero era mi pecho y el profundo vacío.
Acaricia mi mejilla una grata sorpresa
me hace pensar que en Perú aún nieva,
que todo lo que perdí,
en sus ojos, lo encontré.
perdí los acordes de mi guitarra,
también una sonrisa de madrugada
pero ¿dónde los dejé?
Perdí al arlequín errante,
que tanto me amedrentaba,
perdí la risa constante,
¿dónde los dejé?
Perdí la imaginación, la búsqueda,
dejé de lado la sorpresa, el asombro,
los busco aún en cada escombro,
Dios mío, ¿dónde los dejé?
¿Será que perdí la esperanza?
Perdí la costumbre del poema de madrugada,
y la sonrisa a las cuatro de la mañana,
quiero saber dónde las dejé...
Es que sola era imposible darme cuenta,
de lo que había perdido en mi raudo camino,
creí que era obra del perro destino,
pero era mi pecho y el profundo vacío.
Acaricia mi mejilla una grata sorpresa
me hace pensar que en Perú aún nieva,
que todo lo que perdí,
en sus ojos, lo encontré.
Niebla enaltecida
Cómo aquella humedad me perfora los poros,
casi como penetra el recuerdo,
de hace tan poco tiempo, tan poco,
solo horas van corriendo.
Dos figuras en un espacio,
la buena del presente y el oscuro pasado
que termina siendo claridad invertida,
un hilo de plata entre su sombra y la mía.
La búsqueda implacable por mi sonrisa,
el aroma neutro de la suave brisa,
aquella terrible misión clandestina,
que sigue en secreto y no lleva prisa.
Ya no hay necesidad de decidir,
la niebla sigue siendo la misma,
pronta será su vuelta a Lima,
pasados los días de falsa sequía.
casi como penetra el recuerdo,
de hace tan poco tiempo, tan poco,
solo horas van corriendo.
Dos figuras en un espacio,
la buena del presente y el oscuro pasado
que termina siendo claridad invertida,
un hilo de plata entre su sombra y la mía.
La búsqueda implacable por mi sonrisa,
el aroma neutro de la suave brisa,
aquella terrible misión clandestina,
que sigue en secreto y no lleva prisa.
Ya no hay necesidad de decidir,
la niebla sigue siendo la misma,
pronta será su vuelta a Lima,
pasados los días de falsa sequía.
Te miro
Te miro porque gusto de calar en tu alma,
porque gusto de llenarme de ti poco a poco,
porque gusto de leerte la mente
y porque gusto de que sientas mi calma.
Te miro porque sé que te ennerva,
porque sé que te inquieta la mirada,
porque te sientes invadido, en la nada,
porque sientes que es una mirada errada.
Te miro porque simplemente me gusta mirarte,
porque el café me encanta a toda hora,
porque el color me aturde desde ahora;
y eso me basta para enseñarte.
Te miro porque quiero que me acompañes,
aunque las distancias no sean largas,
aunque nos enredemos en mil marañas,
hasta que nos resguarden casas de arañas.
Te miro para esconderme en tu mirada,
para huir del mundo relativista,
para descubrirte más allá de la vista,
y para encontrarte en la húmeda brisa.
porque gusto de llenarme de ti poco a poco,
porque gusto de leerte la mente
y porque gusto de que sientas mi calma.
Te miro porque sé que te ennerva,
porque sé que te inquieta la mirada,
porque te sientes invadido, en la nada,
porque sientes que es una mirada errada.
Te miro porque simplemente me gusta mirarte,
porque el café me encanta a toda hora,
porque el color me aturde desde ahora;
y eso me basta para enseñarte.
Te miro porque quiero que me acompañes,
aunque las distancias no sean largas,
aunque nos enredemos en mil marañas,
hasta que nos resguarden casas de arañas.
Te miro para esconderme en tu mirada,
para huir del mundo relativista,
para descubrirte más allá de la vista,
y para encontrarte en la húmeda brisa.
Debería
Regálame música cuantas veces quieras,
cántame las palabras que no puedes decirme,
mezcla las cenizas del amor que te di eventualmente
con las del cigarro que fumas. Detente.
Detente porque no soporto el humo que exhalas,
porque con la mirada absorbes mis ganas,
porque cuando pronuncias palabras sin sabor,
tiembla mi cuerpo, mi pecho, mi razón.
Porque aún me duele que no estés conmigo,
todavía siento fresca la herida y no te has ido,
porque me estremece cada canción
y sigo anhelando un beso y un girasol.
Debería, dejar de esperarte, debería;
debería apartar esa esperanza vana pero sencilla,
debería dejar de escuchar tu canción,
debería asesinarte, con placer y con dolor.
cántame las palabras que no puedes decirme,
mezcla las cenizas del amor que te di eventualmente
con las del cigarro que fumas. Detente.
Detente porque no soporto el humo que exhalas,
porque con la mirada absorbes mis ganas,
porque cuando pronuncias palabras sin sabor,
tiembla mi cuerpo, mi pecho, mi razón.
Porque aún me duele que no estés conmigo,
todavía siento fresca la herida y no te has ido,
porque me estremece cada canción
y sigo anhelando un beso y un girasol.
Debería, dejar de esperarte, debería;
debería apartar esa esperanza vana pero sencilla,
debería dejar de escuchar tu canción,
debería asesinarte, con placer y con dolor.
Calor, perfume y sudor
Fue casi predicción, epifanía,
aún recuerdo lo que su sonrisa escondía,
recuerdo, tal vez haberlo imaginado,
recuerdo que supuse que lloraba su pasado.
Eran piernas perfiladas y un secreto tras la falda,
el fantasma que gritaba, tras el nudo de su rodilla,
sé que ella aún extraña su feliz melancolía
y lo que esta susurraba mientras ella sonreía.
Y las curvas de los ojos,
la sonrisa, el labio inferior,
las mejillas, el palpitar, el corazón,
el seno profundo, con perfume y sudor.
Suave, suave sabor,
maquillaje sobrio, natural expresión,
labial rojo, sangrando,
pensamientos que tal vez, me siguen acechando.
Porque yo la quise mucho
y sé que ella también,
que Neruda escribió un poema,
porque entendió su mundo al revés.
Murió ella y verano eterno,
porque ella odiaba el verano,
un par de ángeles lloran en su regazo
y su aroma, por mi cuerpo, sigue vagando.
aún recuerdo lo que su sonrisa escondía,
recuerdo, tal vez haberlo imaginado,
recuerdo que supuse que lloraba su pasado.
Eran piernas perfiladas y un secreto tras la falda,
el fantasma que gritaba, tras el nudo de su rodilla,
sé que ella aún extraña su feliz melancolía
y lo que esta susurraba mientras ella sonreía.
Y las curvas de los ojos,
la sonrisa, el labio inferior,
las mejillas, el palpitar, el corazón,
el seno profundo, con perfume y sudor.
Suave, suave sabor,
maquillaje sobrio, natural expresión,
labial rojo, sangrando,
pensamientos que tal vez, me siguen acechando.
Porque yo la quise mucho
y sé que ella también,
que Neruda escribió un poema,
porque entendió su mundo al revés.
Murió ella y verano eterno,
porque ella odiaba el verano,
un par de ángeles lloran en su regazo
y su aroma, por mi cuerpo, sigue vagando.
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