Búscame mañana

Eras perfecto, ya no es más así; yo pude haber dado la vida por ti. Te besaba, acariciaba, ¿A quién más ves que hago eso? No viste o no quisiste ver que eras el único en mi vida, el que más me importaba, el que me sensibilizaba, el que creía en mi palabra. Te odio ahora, te repudio, te aborrezco, ¿Quién eres? ¿Cómo cambiaste tan radicalmente en menos de una semana? ¿Crees que controlas mentes y sentimientos? Te informo que quien ha manipulado esta vez tu mente, fui yo. Le tienes miedo a la pasión, rechazas la lujuria, temes lo que ignoras y lo que ignoras te atrae a la vez.

Lo cierto es que me encanta tu forma de ser, de hablar, de insinuarte, de mirar, se sentir, amo tu tacto, tus ojos, tu energía, tus ademanes, tus falsos, tu ingenuidad... No pretendo ignorarte, porque sabes cómo ganarme con una simple mirada, y no me consentirás excusas o hábitos que constituyan una perdida de tiempo o dinero; finalmente te preocupas solo en ti mismo. Logras mi despertar espiritual, das pie a una sensibilidad desconocida en mí, ¿Quién seré ahora que has decidido irte sin explicarme por qué? ¿De qué te sirvió construir una imagen tuya tan perfecta en mi mente para que la destruyas sin explicación y en días? ¿Quién soy ahora? ¡Dímelo tú! ¡Tú que supones analizarme, anda, dímelo!

No eres más que un niño, una mente virgen esperando a ser corrompida; poseo lo que más temes, conozco lo que tienes miedo a conocer y sabes que te atrae mi independencia y tranquilidad, pero te niegas a aceptarlo. Para cuando lo decidas, habrá sido demasiado tarde.

Prefiero morir a ser tuya ahora. Búscame mañana.

¿Es que no te has dado cuenta?

Parece que no has notado
que sé que ahora no me amas,sé que crees que todo sabesno confías en mis palabras.

Por ti soy subestimada,soy mujer de mala gana,una idiota, prostituta,nunca llevaré la batuta.


Lento dañas con tu espada,
yo soporto y no me asusto,
siento fuego en las entrañas,

porque ya no me interesa
qué tan poco me extrañas.

Date cuenta, hombre tonto,
que para mí no tenemos fin;
tú me amas, yo te adoro
y te espero cual carmín.


¿Es que no te has dado cuenta
hombre hermoso y escoltado,
que mi conversación has espantado
y a mis palabras amedrentado?

Poco o nada importa el tiempo,
mi mundo es una maraña,
calas fuerte en mi recuerdo,
accidentado cual montaña.


Porque siempre tendré un aire
algo triste en las palabras,
porque esto acabó pronto,
y quedaste como el tonto.

Lo que he visto...

No tiene perdón lo que presencié. Él tan confundido, ella tan tontamente perdida en la mirada de este hombre. Caminaban, se detenían, aceleraban, disminuían la velocidad; de repente, se abrazaban; un parpadeo y estaban tomados de la mano. Me estaba volviendo realmente loco.

Ella lucía tan hermosa, esos gigantes ojos miraban con ternura y picardía a este extraño que tanto me preocupa ahora. Iban, volvían, yo en silencio los seguía. Se sentaron a la sombra de un árbol, conversaron... Se miraban, jugaban, vivían el momento, reían. Se pararon y caminaron de regreso al punto de partida. Pasaron diez minutos y se pusieron en marcha de regreso.

Sonreían. Tenían esa jovial sonrisa que muestran aquellos afortunados que encuentran el amor. Vivieron un momento más, callaron, se rieron, se abrazaron de nuevo. 'Tranquilo' me dije, no la ha besado, todo está bien.

Llegaron y se sentaron a la sombra del mismo árbol. La luna estaba en su esplendor máximo. Ellos seguían jugando, se abrazaban, soltaban, se volvían a abrazar y luego se miraban a los ojos, muy de cerca. Ella cuidaba no acercarse demasiado, él no quería sorprenderla. Cuando menos lo esperó, la besó. Fue un beso tierno, lento. 'Y eso, ¿por qué?' Dijo ella viéndolo a los ojos. 'No sé...' Dijo él sonriendo. Volvieron a besarse, despacio, luego más pasionalmente.

'No puede ser' dije en mis adentros. Me sentí destrozado, sentí que inculcarle a esta chica el rechazo a los pecados capitales fue una pérdida de tiempo: se estaba dejando llevar por la lujuria, los placeres carnales; este hombre la tomaba del cabello y ella respondía solo besándolo con más intensidad, se aferraba a su cuerpo, sentía su sangre correr rápidamente y su corazón, palpitar; sentía más y más placer hasta que se separaron. '¿Formalizar esto? No, ¿Para qué? Las relaciones son una pérdida de tiempo. Salgamos, divirtámonos y si nos gusta como va, lo formalizamos' propuso ella sonriendo y convenciendo al hombre luego de una pequeña conversación. Volvieron al punto de origen, tomados de la mano, sintiéndose emocionados y alegres: por fin alguien acompañaría los solitarios segundos de sus vidas.

Lo miró, se despidió; realmente le atraía mucho este hombre, en todo sentido. Sonrieron y quedaron en verse otro día. Quedé devastado.

Esta muchacha me ha destruido lentamente y yo la amo. La observé, la seguí y la vi con otro hombre. Yo la perdí, ella había pecado y por un pecado se condenó. Luego se arrepintió de corazón, ¡hasta le pidió perdón a Dios! Pero ya era tarde, yo jamás la perdonaría, pero la amo en secreto. Crecí en ella toda su vida y cuando me vio cara a cara, me dio todo su amor; luego pecó y ahora estamos lejos, ella tal vez no quiera saber nada de mí y realmente esperaba que viniera a mis brazos o a los brazos de esas mujeres que entregan su vida a Dios y la pureza. Soy su ángel de la guarda, pero tal vez ya no soy su dulce compañía, ardo de celos por aquel que la besa, porque eso la puede hacer lujuriosa después, pero la esperaré y trataré de confiar. Pongo todas mis fichas a ella... Espero valga la pena

Naufragio esperando las hojas de otoño

Te pediría que me expliques por qué me tratas así
tan terriblemente ambiguo,
no entiendes que tan ahogada puedo estar
en el profundo recuerdo de tu beso.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Han pasado más de dos meses,
parece que ayer te alejaste,
quedé sola, triste, ahogada en mis gemidos,
enterrada en la memoria,
¿Quién me salva de esto si no eres tú?
Nadie, estoy sola, te amo en silencio.
Me gustas pues me recuerdas a la risa de los niños que juegan
en un patio tranquilo en las casas que aún quedan,
te amo, te amo, ¿por qué no regresas?
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Decidiste asesinarme, lentamente y sin espadas,
envenenarme con silencio y desterrarme sin vergüenza,
asfixiarme con mi propia almohada, golpearme con mi propia mano,
besarme para luego decir que por mí no sientes nada.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Si tus ojos vuelven a verme con ternura,
si ellos logran despejar mi amargura,
si regresas y me besas,
si me dices que me amas,
¡Mátame al instante!
Así congelaría ese momento eternamente.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.

Carta de un desconocido enamorado

Hallé esta carta en una grada de escalera. No sé si habrá sido mera coincidencia o desgracia máxima para quien la escribió, solo sé que quien sea la chica, debe ser muy afortunada y debe sentirse increíblemente elogiada. Ignoro el remitente y el destinatario; estos pensamientos estaban plasmados en un papel cuadriculado (como de un cuaderno) al lado de mi bolso, totalmente arrugado, como una pequeña pelota de papel. Infiero que un hombre la escribió, porque habla de una chica y tiene una terrible caligrafía. Una parte del papel estaba mojada, dejaré ese espacio colocando "[...]". Ciertamente me ha conmovido la pluma y el contenido, espero que esta historia tenga un final feliz, o por qué no, un para siempre.


Lima, 6 de octubre de 2011



Yo la veía. Sus trenzas desordenadas saltaban con cada movimiento, su piel blanca y pálida parecía brillar bajo el sol. Estoy lejos, quiero hablarle. Tengo miedo de escribir su nombre, siento que evoco a un fantasma del pasado, ¿pero qué pasado puede tener una persona tan poco experimentada como yo? Soy muy joven para hablar de mis experiencias, pero ella definitivamente marcó mi vida.

En algún momento me habló, me dio un pequeño beso, me sostuvo la mano... Ahora soy un extraño más y ni se percata de mi presencia (o existencia) a pesar de verme parado ahí, mirando lo que sea que haga.

Camino con la mirada perdida, hago que parezca coincidencia que yo esté donde ella está. A veces llego después de ella, a veces antes, porque sé que estará ahí. Me sonrió hoy, creo que no se dio cuenta de que era yo. Me trato de acercar de mil formas, pero algo me impide consumar el acercamiento. Traté en redes sociales, pero ella las odia y jamás aceptó mi solicitud de amistad. A veces pienso en ella y sé que ella también piensa en mí; a veces beso a alguna chica, pero siempre termino imaginando un beso con ella. Es tan colorida, entusiasta, espontánea… ¿Cómo olvidar aquel dichoso día en que dijo mi nombre por primera vez, confundida? Suspiro pensando en ella, mi pensamiento termina recostado en su recuerdo y mi vida está cada vez más unida a ella.

La contemplo hace tiempo, con todos sus cambios. Ha sufrido mucho a lo largo de estos años de secundaria que ella suele maldecir, todo para que este último año, se sienta plenamente tranquila y feliz. Antes le costaba mucho sonreír. Si bien el juego no es mi mayor afición, sentía verdadera angustia al jugar esa disciplina que ignora. El hecho de no saber con certeza las reglas la enerva y, con mucha suerte, gana la partida. Así era cuando ella trataba de jugar a la niña hipócrita, sonriendo al enemigo dulcemente, pretendiendo que pasa un buen rato en compañía de aquel individuo, logrando finalmente su confianza. Todos creían lo que veían, todos menos yo. Había un aire de pena frustrada en su sonrisa, un quiebre triste en su voz, lágrimas amargas en su canto y su vida constante, era actuación. Debía fingir una sonrisa, pero aún así era hermosa para mí, vieron nuestro amor como una aberración y ella se separó de mí. Me he enamorado más de su sonrisa, ahora tan sincera... Ya no la finge, ahora realmente quiere sonreír todo el tiempo. Me conmueve y me alegra verla así, quisiera que sonría pensando en mí. Sigo buscando formas de acercarme, pero es inútil, no me hará caso, no me oirá, no me sonreirá, tal vez un último adiós será aceptado, cuando ella se vaya para siempre de este “antro” que tanto odia. Espero encontrármela de nuevo en la vida, espero que algún día me sonría, espero que ese día no esté seria, sino que se alegre de encontrarme.

Se acerca de pronto a mí, mi corazón late cada vez más rápido, ve que escribo, no sabe que escribo sobre lo que siento por ella; pero soy un elemento más del panorama, no viene hacia mí, pero verla acercarse me vuelve loco […] En algún momento […] hermosos labios […] me rendí.

[…] Juego con todo […] todo nos va en contra […] lloré, sufrí muchísimo, ¡realmente habría luchado contra el mundo entero por ella! Pero ella jamás lo creyó y su pacifismo le impidió luchar… Pobre, también la atacaban por todas partes, nunca pensé que sería tan terriblemente controlada; eso sería un problema a la larga; éramos tan jóvenes, que la verdad no calculo bien qué consecuencias habría tenido.

Bella. Era y es realmente hermosa, no sé por qué aún guardo esperanza de que me regale una mirada consciente, que diga mi nombre sonriendo. Sus gigantes ojos se habrían iluminado hace un tiempo, ahora, solo brillan al pensar en otras cosas, porque el amor también la ha golpeado. Sí, parecerá obsesivo y acosador, pero he averiguado en silencio cómo está y cómo va su vida amorosa. Primero la traicionan, después la apabullan y ahora la juzgan… ¿Cómo pueden desperdiciar a una chica tan perfecta esos ingenuos? ¿No ven, acaso, lo que han logrado? A pesar de ser radiante y bonita, se ve al espejo y se queja, ha llegado al punto de no importarle cómo se ve, no quiere saber nada con su físico, lo desprecia porque cree que es lo único que no la ayuda, por eso, trabaja su mente como si la llevara al gimnasio y su cuerpo, está saludable. ¿Lo que yo pienso? Que ahora, inconscientemente, se ha vuelto en una de las mujeres más inteligentes que conozco y es hermosa, es decir, ella es maravillosa.

¿En qué maldito momento se escapó de mis manos? No lo sé, pero creo en Dios y sé que las cosas pasan por algo, Él hará que volvamos a encontrarnos alguna vez, sabe que aún no es el momento y cuando lo sea, la voy a conquistar, le robaré una sonrisa (tal vez un beso), la abrazaré y me esforzaré en hacerla la mujer más feliz del mundo.


Es cuestión de tiempo y fe. La amo.