Hallé esta carta en una grada de escalera. No sé si habrá sido mera coincidencia o desgracia máxima para quien la escribió, solo sé que quien sea la chica, debe ser muy afortunada y debe sentirse increíblemente elogiada. Ignoro el remitente y el destinatario; estos pensamientos estaban plasmados en un papel cuadriculado (como de un cuaderno) al lado de mi bolso, totalmente arrugado, como una pequeña pelota de papel. Infiero que un hombre la escribió, porque habla de una chica y tiene una terrible caligrafía. Una parte del papel estaba mojada, dejaré ese espacio colocando "[...]". Ciertamente me ha conmovido la pluma y el contenido, espero que esta historia tenga un final feliz, o por qué no, un para siempre.
Lima, 6 de octubre de 2011
Yo la veía. Sus trenzas desordenadas saltaban con cada movimiento, su piel blanca y pálida parecía brillar bajo el sol. Estoy lejos, quiero hablarle. Tengo miedo de escribir su nombre, siento que evoco a un fantasma del pasado, ¿pero qué pasado puede tener una persona tan poco experimentada como yo? Soy muy joven para hablar de mis experiencias, pero ella definitivamente marcó mi vida.
En algún momento me habló, me dio un pequeño beso, me sostuvo la mano... Ahora soy un extraño más y ni se percata de mi presencia (o existencia) a pesar de verme parado ahí, mirando lo que sea que haga.
Camino con la mirada perdida, hago que parezca coincidencia que yo esté donde ella está. A veces llego después de ella, a veces antes, porque sé que estará ahí. Me sonrió hoy, creo que no se dio cuenta de que era yo. Me trato de acercar de mil formas, pero algo me impide consumar el acercamiento. Traté en redes sociales, pero ella las odia y jamás aceptó mi solicitud de amistad. A veces pienso en ella y sé que ella también piensa en mí; a veces beso a alguna chica, pero siempre termino imaginando un beso con ella. Es tan colorida, entusiasta, espontánea… ¿Cómo olvidar aquel dichoso día en que dijo mi nombre por primera vez, confundida? Suspiro pensando en ella, mi pensamiento termina recostado en su recuerdo y mi vida está cada vez más unida a ella.
La contemplo hace tiempo, con todos sus cambios. Ha sufrido mucho a lo largo de estos años de secundaria que ella suele maldecir, todo para que este último año, se sienta plenamente tranquila y feliz. Antes le costaba mucho sonreír. Si bien el juego no es mi mayor afición, sentía verdadera angustia al jugar esa disciplina que ignora. El hecho de no saber con certeza las reglas la enerva y, con mucha suerte, gana la partida. Así era cuando ella trataba de jugar a la niña hipócrita, sonriendo al enemigo dulcemente, pretendiendo que pasa un buen rato en compañía de aquel individuo, logrando finalmente su confianza. Todos creían lo que veían, todos menos yo. Había un aire de pena frustrada en su sonrisa, un quiebre triste en su voz, lágrimas amargas en su canto y su vida constante, era actuación. Debía fingir una sonrisa, pero aún así era hermosa para mí, vieron nuestro amor como una aberración y ella se separó de mí. Me he enamorado más de su sonrisa, ahora tan sincera... Ya no la finge, ahora realmente quiere sonreír todo el tiempo. Me conmueve y me alegra verla así, quisiera que sonría pensando en mí. Sigo buscando formas de acercarme, pero es inútil, no me hará caso, no me oirá, no me sonreirá, tal vez un último adiós será aceptado, cuando ella se vaya para siempre de este “antro” que tanto odia. Espero encontrármela de nuevo en la vida, espero que algún día me sonría, espero que ese día no esté seria, sino que se alegre de encontrarme.
Se acerca de pronto a mí, mi corazón late cada vez más rápido, ve que escribo, no sabe que escribo sobre lo que siento por ella; pero soy un elemento más del panorama, no viene hacia mí, pero verla acercarse me vuelve loco […] En algún momento […] hermosos labios […] me rendí.
[…] Juego con todo […] todo nos va en contra […] lloré, sufrí muchísimo, ¡realmente habría luchado contra el mundo entero por ella! Pero ella jamás lo creyó y su pacifismo le impidió luchar… Pobre, también la atacaban por todas partes, nunca pensé que sería tan terriblemente controlada; eso sería un problema a la larga; éramos tan jóvenes, que la verdad no calculo bien qué consecuencias habría tenido.
Bella. Era y es realmente hermosa, no sé por qué aún guardo esperanza de que me regale una mirada consciente, que diga mi nombre sonriendo. Sus gigantes ojos se habrían iluminado hace un tiempo, ahora, solo brillan al pensar en otras cosas, porque el amor también la ha golpeado. Sí, parecerá obsesivo y acosador, pero he averiguado en silencio cómo está y cómo va su vida amorosa. Primero la traicionan, después la apabullan y ahora la juzgan… ¿Cómo pueden desperdiciar a una chica tan perfecta esos ingenuos? ¿No ven, acaso, lo que han logrado? A pesar de ser radiante y bonita, se ve al espejo y se queja, ha llegado al punto de no importarle cómo se ve, no quiere saber nada con su físico, lo desprecia porque cree que es lo único que no la ayuda, por eso, trabaja su mente como si la llevara al gimnasio y su cuerpo, está saludable. ¿Lo que yo pienso? Que ahora, inconscientemente, se ha vuelto en una de las mujeres más inteligentes que conozco y es hermosa, es decir, ella es maravillosa.
¿En qué maldito momento se escapó de mis manos? No lo sé, pero creo en Dios y sé que las cosas pasan por algo, Él hará que volvamos a encontrarnos alguna vez, sabe que aún no es el momento y cuando lo sea, la voy a conquistar, le robaré una sonrisa (tal vez un beso), la abrazaré y me esforzaré en hacerla la mujer más feliz del mundo.
Es cuestión de tiempo y fe. La amo.