Naufragio esperando las hojas de otoño

Te pediría que me expliques por qué me tratas así
tan terriblemente ambiguo,
no entiendes que tan ahogada puedo estar
en el profundo recuerdo de tu beso.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Han pasado más de dos meses,
parece que ayer te alejaste,
quedé sola, triste, ahogada en mis gemidos,
enterrada en la memoria,
¿Quién me salva de esto si no eres tú?
Nadie, estoy sola, te amo en silencio.
Me gustas pues me recuerdas a la risa de los niños que juegan
en un patio tranquilo en las casas que aún quedan,
te amo, te amo, ¿por qué no regresas?
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Decidiste asesinarme, lentamente y sin espadas,
envenenarme con silencio y desterrarme sin vergüenza,
asfixiarme con mi propia almohada, golpearme con mi propia mano,
besarme para luego decir que por mí no sientes nada.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.
Si tus ojos vuelven a verme con ternura,
si ellos logran despejar mi amargura,
si regresas y me besas,
si me dices que me amas,
¡Mátame al instante!
Así congelaría ese momento eternamente.
Espero solo las hojas de otoño, que tan lejanas están,
espero que caigan mientras observo este frío,
gris y pálido cielo… Las espero con la misma fe que te espero a ti.

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