No tiene perdón lo que presencié. Él tan confundido, ella tan tontamente perdida en la mirada de este hombre. Caminaban, se detenían, aceleraban, disminuían la velocidad; de repente, se abrazaban; un parpadeo y estaban tomados de la mano. Me estaba volviendo realmente loco.
Ella lucía tan hermosa, esos gigantes ojos miraban con ternura y picardía a este extraño que tanto me preocupa ahora. Iban, volvían, yo en silencio los seguía. Se sentaron a la sombra de un árbol, conversaron... Se miraban, jugaban, vivían el momento, reían. Se pararon y caminaron de regreso al punto de partida. Pasaron diez minutos y se pusieron en marcha de regreso.
Sonreían. Tenían esa jovial sonrisa que muestran aquellos afortunados que encuentran el amor. Vivieron un momento más, callaron, se rieron, se abrazaron de nuevo. 'Tranquilo' me dije, no la ha besado, todo está bien.
Llegaron y se sentaron a la sombra del mismo árbol. La luna estaba en su esplendor máximo. Ellos seguían jugando, se abrazaban, soltaban, se volvían a abrazar y luego se miraban a los ojos, muy de cerca. Ella cuidaba no acercarse demasiado, él no quería sorprenderla. Cuando menos lo esperó, la besó. Fue un beso tierno, lento. 'Y eso, ¿por qué?' Dijo ella viéndolo a los ojos. 'No sé...' Dijo él sonriendo. Volvieron a besarse, despacio, luego más pasionalmente.
'No puede ser' dije en mis adentros. Me sentí destrozado, sentí que inculcarle a esta chica el rechazo a los pecados capitales fue una pérdida de tiempo: se estaba dejando llevar por la lujuria, los placeres carnales; este hombre la tomaba del cabello y ella respondía solo besándolo con más intensidad, se aferraba a su cuerpo, sentía su sangre correr rápidamente y su corazón, palpitar; sentía más y más placer hasta que se separaron. '¿Formalizar esto? No, ¿Para qué? Las relaciones son una pérdida de tiempo. Salgamos, divirtámonos y si nos gusta como va, lo formalizamos' propuso ella sonriendo y convenciendo al hombre luego de una pequeña conversación. Volvieron al punto de origen, tomados de la mano, sintiéndose emocionados y alegres: por fin alguien acompañaría los solitarios segundos de sus vidas.
Lo miró, se despidió; realmente le atraía mucho este hombre, en todo sentido. Sonrieron y quedaron en verse otro día. Quedé devastado.
Esta muchacha me ha destruido lentamente y yo la amo. La observé, la seguí y la vi con otro hombre. Yo la perdí, ella había pecado y por un pecado se condenó. Luego se arrepintió de corazón, ¡hasta le pidió perdón a Dios! Pero ya era tarde, yo jamás la perdonaría, pero la amo en secreto. Crecí en ella toda su vida y cuando me vio cara a cara, me dio todo su amor; luego pecó y ahora estamos lejos, ella tal vez no quiera saber nada de mí y realmente esperaba que viniera a mis brazos o a los brazos de esas mujeres que entregan su vida a Dios y la pureza. Soy su ángel de la guarda, pero tal vez ya no soy su dulce compañía, ardo de celos por aquel que la besa, porque eso la puede hacer lujuriosa después, pero la esperaré y trataré de confiar. Pongo todas mis fichas a ella... Espero valga la pena
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