Tiempo

El tiempo sanará mis heridas,
el tiempo me hará más fuerte,
el tiempo traerá a mí nuevamente,
aquellas brisas de otoño que tanto extraño.

El tiempo hará que me ames de nuevo,
el tiempo traerá a mí tu beso,
cuya frescura sólo me recuerda a una catarata hermosa
que en algún momento bañó con sus aguas,
toda impureza de mi alma.

Tiempo, tiempo,
tiempo estúpido que me frustras rápidamente,
tiempo maldito que trae frío a mis huesos,
tiempo vil que me dejó sola,
tiempo que lo hará pensar,
para bien o mal mío,
tiempo que alejó al amor mío.

Tiempo, ten misericordia de mí,
logra que no se olvide del amor que sentía,
logra que se enamore de lo que no olvida,
logra que esto no muera para siempre,
¡apiádate de mí, es lo único que te imploro!
seca mis lágrimas, que me están quemando el rostro,
haz lo que sea necesario,
que me vea hermosa, como jamás he creído,
haz que sea libre de esta carga,
que poco a poco es más pesada,
logra que mi vida vuelva a tener luz.

Tiempo, querido tiempo,
haz que te soporte poco a poco,
logra que sea más fuerte,
limpia mi corazón,
cámbiame para mejor,
y al final de toda tu labor,
trae a ese hombre, te lo pido por favor.

Este cielo siempre gris, que miraré eternamente

Jamás esperé encontrarme ante ti,
no esperaba sentir tu gélida brisa
penetrarme tan lenta y dolorosamente.
Me has hundido en lo más profundo de la angustia,
del vacío,
de las lágrimas saladas que ahora tocan mis mejillas.

Diez mil sonrisas que perdí en un pequeño segundo.
Ochenta historias que se desvanecen en el tiempo...
¡Como quisiera creer que hay un cielo,
para refugiarme en la esperanza de salvar mi sucia alma
al finalizar mi tiempo!
Y esas lágrimas malditas
que están hechas de amargura,
malos recuerdos,
asco,
desdicha,
soledad y vulnerabilidad.


Tú que con tu espada has destrozado mi alma,
tú que con sólo una palabra has logrado desvanecer mis sonrisas,
tú...
tú, vacío maldito, que me has tenido presa y no me vas a liberar.

El amor me dice que quiere tiempo,
que estará siempre a mi lado;
¡yo juro por lo más sagrado,
que jamás lo he perdido
y jamás lo perderé!
Lo último que pierdo es la fe.
Tengo fe en un mañana,
tal vez no tenga sentido mi palabra,
tal vez todo se desmorone en llamas,
pero aún creo que hay algo para mí.

Nunca fui una mala persona,
luché por la paz y el amor, sin escolta,
siempre he querido algo mejor,
nunca rogué que venga a mí el amor.

Espero cambiar todos los días algo nuevo,
ser tan sensata como el invierno,
amar todos los días un pequeño detalle,
ser tan prudente como el frío
tan interesante como una rosa,
no quiero tramar nada sombrío,
sólo quiero escapar del vacío,
quiero el abrazo de un buen amigo,
quiero el amor de hasta el vecino,
quiero sonrisas junto conmigo.

Si me conoces luego, del todo
y aún quieres estar conmigo,
mirar el cielo por tres horas,jugar en las nubes, saltar en el sol,
si quieres me abrazas,
si quieres cantamos,
si quieres hablamos,
si quieres, no decimos nada...
si quieres escuchamos el sonido del silencio,
si quieres, en ese silencio, me dices que me amas,
y una vez más me besas...
si eso te hace feliz,
me hace feliz también.

Si quieres, juramos que siempre estaremos juntos...
yo lo juré, ahora lo cumplo,
tal vez haya otra,
espero que sí,
que junto con ella, seas muy feliz,
espero que sepas que yo estaré ahí,
y sí al final te decides por mí,
estaré siempre para ti,
mirando el cielo...
este cielo siempre gris.

Para todo aquel que lea un libro

Tenga usted en cuenta que la vida es muy corta y no vale la pena perder el tiempo. Cada respiración cuenta, cada palabra tiene valor y cada minuto pasa sin compasión.

Deje, mientras lea un libro, los pensamientos mundanos y materialistas. No piense en su ropa, su condición, en sus bienes o en su vida. Piense, en cambio, en lo que realmente vale la pena: en los coloridos segundos que el destino regala a diario... no hay que cegarse a la posibilidad de una mejor vida, no hay que negarle la entrada a la felicidad.

Tengamos en cuenta que estamos más muertos que vivos en este mundo, que cada minuto es prestado y que cuando pasemos de un mundo a otro, no importará con qué ropa hemos muerto, no importará si nuestro ataúd de entierro es de caoba o de cedro, el cuerpo yacerá ahí, inerte, muerto... perteneciendo a la interminable colección de la frívola muerte, que nos llama y respondemos, estando más cerca de ella con cada minuto que pasa.

Por estas razones, disfrute de cada fracción de segundo al leer. Sea feliz en el mundo que un libro le ofrece y abra su corazón y su mente... déjese llevar por esa historia, deje a esa alma ser escuchada... todos los escritores tenemos algo que decir.

Me sentí agua, siendo tú aceite

Una nube me transporta, su silencio me llama. Un desierto nos separa. Él me ahoga en los recuerdos, lento nada en mi memoria, suave corta con tijeras, cada una de mis victorias.
Una playa de papel, con arenas de cartón, ahí camina, él, lentamente, con zapatos de ilusión. Ve paredes de metal, colecciona latas de tristeza. Siente gotas de alegría en la lluvia de felicidad; oye gritos en el silencio, en medio de la tempestad.
Él vuela en el ayer, navega lento en el hoy, él acaricia mi sentir y destruye mi dolor; junto él no siento temor del mundo, pero siento temor hacia él.
Nos mezclamos un día extraño, caímos ambos de un peldaño. Inventó por qués para lo nuestro y cómos para consolidarlo. En un dónde de aquellos, se mezcló el agua y el aceite, salió el sol una noche, las estrellas cayeron del cielo y las flores las reemplazaron: empezamos un caminar nuevo.
Entre peros y por qués se empezaba a notar la diferencia, la mezcla jamás se consumaría. El complemento era bueno, pero las partículas seguían separadas. Así fue, es y será, pero aún así, el agua se niega a separarse del aceite.
Él llora lágrimas ácidas, lamenta la existencia del ayer, llena una caja con máscaras, y es el único equipaje que ha de tener. Odia fantasmas que me persiguen, detesta mis mundos infantiles; repudia todo movimiento en mi contra, o cualquiera que sugiera una intención oculta.
Espero que en algún momento, no haya un trueno entre nuestras bocas, espero que no hayan peros al momento de perdonar, espero que no hayan por qués luego de tomar una decisión... espero que todo marche bien y naveguemos sin rumbo en el futuro que nos espera: juntos.

Hacia la catarata de las almas

Heme aquí, cruzando las barreras del tiempo, dando pasos largos hacia lo desconocido. Camino lentamente hacia la selva de los mil mañanas, hacia la sonrisa de los por qués, hacia la cortina de los velos de novias puras, hacia las memorias y alegrías de seres que desconozco.
Llevo en mi equipaje todo lo que soy. Mi carga es liviana pero valiosa. Soy solo un magneto para las cosas extraordinarias, soy el canal entre la pena y la dicha, soy fruto del sufrimiento voluntario que terminó luego en una sonrisa, soy una maravilla y la frustración máxima de un hombre. Almas tranquilas me hablan con cada paso que doy y en cada siguiente me gritan las almas angustiadas. Hay diezmil gritos al oeste, ocho mil ayeres detrás de los gritos, cincuenta memorias que tratan de ser borradas y cuarenta almas desdichadas. En el este, a donde voy, encuentro culpas lavadas con agua, veinte sonrisas puras, treinta mil personas tomadas de la mano en signo de paz y una maraña de felices memorias que me susurran experiencias, cada vez más fuerte, conforme me acerco a su territorio. Estoy a punto de llegar, estoy tranquila, en paz, no sé qué decir, por eso sonrío reflejando la pura alegría que me invade en ese momento. Son diez mil sonrisas, consumadas en una sonrisa intensa, ahora mismo.

Buscaba tesoros, he vuelto a llorar

Siempre quise encontrar un tesoro, un cofre lleno de tesoros: piedras preciosas, perlas, oro, plata, coronas y espadas...
Creí que en una búsqueda constante en Islas del Tesoro, lo encontraría... voy casi once años en busca de estos tesoros.
Busqué al principio en una Isla grande, hecha de cemento, donde yo no me movía mucho y buscaba silenciosamente. Pasé seis años de mi vida en esa Isla, no pasé muchos buenos momentos, la Isla a veces no daba frutos y yo moría de hambre, pero finalmente logré hallar grandes tesoros que marcaron mi vida. Hasta hoy los conservo y amo, ellos también me aman a mí.
Luego de esos seis años, tomé mi embarcación y fui a la deriva, hubo una gran tormenta... Desperté en una Isla nueva, con aires extraños y tornados constantes. Hallé refugio, pero todo en esa Isla era engañoso. Un lado de la Isla estaba adornado de flores preciosas y se veía el cielo azul, no habían tornados pero había una maleza gigante, árboles inmensos que no me permitían pasar a ese lado.
Aún llevaba los tesoros de la Isla Grande y algunos que encontré fuera de la Isla grande, que traía el mar como por milagro. Uno de los tesoros que trajo el mar es hasta ahora uno de los tesoros más lindos que me pudo regalar la vida. Me quedé por cuatro años en el lado lúgubre y engañoso de la Isla pequeña, deambulaba sonriendo aunque no me fuera bien. A veces parecía que el cielo estaba tornándose azul, que las aves cantaban y que los tornados no vendrían, pero el cielo se tornaba gris, las aves se burlaban de mí y los tornados venían con más fuerza.
En mi refugio reparé mi embarcación y guardé mis tesoros: los que hallé en la Isla Grande, en la orilla de esta y los que hallé en la orilla de esta nueva Isla. Terminé de reparar mi embarcación, estaba lista para irme. Guardé todos mis tesoros... zarpé. Mi barco flotaba con éxito y veía la isla dividida en un lado bello y un lado terrible.
Me sentí cobarde de nunca haber trepado los árboles o cortado la maleza así que cambié la dirección de mi barco y rodeé la Isla, desembarcando esta vez en el lado hermoso de la Isla pequeña. Los aires olían a amor, los árboles despedían alegría y ahora, que vivo un último año en esta nueva Isla pequeña, no pienso volver al lado lúgubre jamás.
Hoy vivo tranquila en esta Isla y encuentro un tesoro con más frecuencia. Pasaron meses desde la última vez que lloré, no quería saber del llanto y me resignaba al hecho de llorar, pero un tesoro me hizo llorar hoy... me hizo pensar en mi frustración de no haber trepado antes los árboles, de no haber cortado antes la maleza... ¿por qué me demoré tanto en decidirme a ser feliz de este lado de la Isla?. No podía responderme, no sabía las respuestas, me frusté, mi corazón se estremeció, mis ojos se cristalizaron, mi pecho se cerró, mi voz se quebró, sonreí, me puse seria, los sollozos silenciosos me mataban y finalmente, una lágrima recorrió mi mejilla lentamente. Lloré.
Pasó un rato entre las lágrimas y los sollozos... pero luego estuve bien. Me calmé y sonreí. De alguna forma u otra -tarde- me decidí a ser feliz del otro lado, lo hice, no me resigné, no huí. Me sentí feliz luego y ahora recolecto más tesoros, sonriendo todos los días al ver el cielo azul, las aves cantando y el ambiente armonioso que respiro ahora en esta Isla.

Ella, la más fatal


Ella y yo convivíamos en paz al principio, todo estaba bajo control. No le tenía miedo y ella tampoco me temía a mí. Pasaron así los años, convivimos toda la primaria en perfecta armonía y a veces ni notaba su presencia, era algo casi tácito, casi tan imperceptible como el aire que respiro.
Llegué así a la secundaria, donde nuestro reencuentro fue terrible. Ella me miró fijamente, desafiante; observándome día a día, se dio cuenta de mis debilidades. Traté de controlar este enfrentamiento casi involuntario, porque no cruzamos palabra alguna, pero ella me atacaba con más fuerza cada vez. Esto ya se estaba escapando de mi poder y, aunque tratara, su perfección, exactitud, su lógica y su intriga me impedían encontrarle debilidades o puntos donde atacar. Habían momentos en los que podía con ella, pero estos eran muy breves, ella me ganaba la mayoría de veces. Todo esto tuvo un lado bueno: gracias a ella empecé a pensar mejor, a razonar mejor; porque para vencerla debía pensar bien en una respuesta, la cual debía ser exacta y perfecta, para derrotarla y sentirme victoriosa aunque sea por un minuto. Ella hizo que baje mi promedio en la libreta, me sometió al sufrimiento de un jalado... todo por sentirme atacada por ella. Para el tercer bimestre del cuarto año de media, me tenía asustada, casi amenazada, podría reprobar por su culpa y sólo inteligentes respuestas me podrían salvar de esta situación.
Me esforcé, pensé como nunca antes e ideé las mejores respuestas que pude, con cierta dificultad. Esta dificultad fue disminuyendo poco a poco, para dejarme en un plano de autoridad sobre ella, que trataba siempre de volver a someterme, sin éxito esta vez.
Llegó la batalla final en cuarto de secundaria, donde ella y yo nos enfrentaríamos para que quede demostrado que yo era perfectamente capaz de ganarle y que toda su perfección y exactitud no iban a impedir que gane esta pelea -ya no era un adversario fácil para ella-.
Luego de pelear dos horas, estaba plenamente segura de que sería escogida por el juez como la ganadora, porque fue como un encuentro de box empatado, los jueces deciden quién gana al final.
Me dieron el resultado en la libreta, donde logré ganarle a ella, la matemática, aprobando su insufrible curso, que me había tenido sometida tanto tiempo.
Ahora no le temo e incluso nos miramos con cierta complicidad... no hay nada que con inteligencia no se venza.

Amor, otra vez

Me acabo de despertar y me di cuenta de algo...
Es curioso que al despertar,
me enamores un poco más;
que con cada amanecer,
tenga más ganas de volverte a ver
y que en la noche, casi al dormir,
desearía no dejarte ir.

En algún momento te dije que te amaba,
pensé en no decirlo mucho
pero fue una idea errada
sin darme cuenta que al besarte
no me quedaban palabras.

Porque dices que estaremos juntos siempre
pobre de ti, iluso y demente,
me uno a la idea muy de repente
a pesar de que no sea lo que me dice la mente.

El corazón dice que estaré a tu lado,
la lógica dice que de mí te habrás cansado
de cada poema, de cada expresión,
tú dices "lo aguanto" como un acto de amor...

No se necesitan muchas palabras para expresar el amor,
Basta a veces decir "te amo" mirando a los ojos,
Porque son los ojos la puerta del alma,
Tal vez basta un abrazo dado con calma,
O a veces un beso consumado al alba...

Lo importante es estar seguro
De que el amor que se recibe es puro,
Y que los amantes no tengan apuro...

Porque la prisa es como la brisa,
Corre fría pero se desvanece
Y las sombras entre los dos crecen...

Así que ama todos los días
Hoy, mañana y toda tu vida,
Ama ser libre y ama tu ser,
Ama hoy y siempre
Y sé siempre fiel.

Simplemente... hombre

Hombre, tú vas,
Hombre, tú vienes.
Hombre, tú huyes,
hombre, regresas.
Hombre, me hieres,
Hombre, me alegras.

Hombre te odio
Con todo mi ser.
Hombre, me frustras,
Hombre, te amo.

Hombre no huyas
De mi puro amor.
Hombre te quiero
Cerca de mí,
Hombre lejano
Y cercano a la vez.

Hombre poeta,
Hombre cantante.
Hombre cobarde,
Hombre amoroso.
Hombre farsante...
Hombre terrible.

Hombre, ahora,
Sientes lo mismo.
Hombre, me amas.
Hombre me extrañas.
Hombre perfecto,
Inolvidable...
Hombre... Simplemente hombre.

Extrañarte... no lo sé

Mi queridísimo:
Estamos a puertas de que me aleje de ti, estoy pasando mis últimos momentos contigo. Partes de ti llorarán mi partida, otras partes celebrarán toda la vida, otras pensarán que es una huída, pero en el fondo me extrañarás en tu vida.
Tú vas a seguir creciendo, o caerás en la ruina; no puedo decirte lo que se avecina, eso lo sabes sólo tú, en tu alma, ya carcomida.
Pasé buenos momentos contigo, es cierto. Menos gratos que ingratos y más desgracia que gracia, pero sólo me sirvió para darme cuenta lo bien que me hizo estar a tu lado tanto tiempo... me hizo más fuerte, más inteligente, nació todo dentro mío y florecí al máximo, supongo que debo agradecerte por eso.
También debo agradecerte por las buenas personas que conocí gracias a ti y por las malas también, sin ellas ¿qué sería de mí?¿sería tan fuerte como ahora?¿tendría la misma capacidad de lectura de almas? no lo creo, te agradezco y te maldigo, pero sobretodo, te agradezco.
Los meses pasan rápido, querido mío, el tiempo se agota... Disfruta de lo que te queda de tiempo conmigo, porque el tiempo rápido se va. Guardas en ti buenas y malas memorias, pero espero que las malas las admires y que las buenas las contemples. No sé si volveré a verte, no sé si celebrarás mi regreso, no sé cuál será tu reacción o la reacción de tus partes... pero te alegrarás en el fondo y te arrepentirás por haberme tratado tan mal a veces.
Ay querido mío, si supieras el humor tan espléndido con que te escribo esta carta, pensando solamente en los pocos momentos que nos quedan juntos y que, si me quieres volver a desgraciar, te quedarás con las ganas, porque ni tiempo tienes. Goza tus últimos momentos contemplando mi risa, mi seriedad, mi sorpresa y mi elocuencia porque puede que sea la última vez que los veas. Sé que aún faltan meses, pero me voy despidiendo, porque entre más deseo que el tiempo se acorte, más se acortará... yo no soy dueña del tiempo, pero sí de lo que hago con mi tiempo, por eso te escribo esta carta, para despedirme de ti, querido mío, para que me recuerdes siempre como alguien que, para bien o para mal, siempre te recordará.
Espero que el destino te trate bien, tú sabes cuidarte y si no, la gente que te ama (grupo que yo no integro) te cuidará. Tienes suerte y la seguirás teniendo, mientras haya gente que te ame, querido mío.
Adiós querido mío...
Adiós colegio.

Del celo a la protección

Qué desgracia idiota.
Mal camino, el que tomaste,
pena enorme, no escuchaste,
equivocación remota.

Envidiaba tus cabellos,
tus colores, tus ojos,
cada pequeño antojo...
me llenabas de celos.

Celos de aquel amado,
celos de mi adorado,
celos que me mataban,
celos sin razones.

El nunca te amaría,
una hermana, eso serías,
me traías un recuerdo vago,
talvez alguien de mi pasado.

Nunca logré conocerte,
juzgarte por lo que eres,
nunca pude hablarte,
por celos a mi amante.

Un fantasma te capturó luego,
te engañó, te engatusó.
Caíste en su trampa luego
y entró así en tu corazón.
Yo no sé qué pasará
tal vez cambió para bien
yo ya cumplí en advertirte
para que al menos, prevenida estés.

Le dije esto a un hombre

La vida da muchas vueltas, es como un boomerang. De amor no sabía mucho, ahora entiendo ciertas cosas. Hablé con un hombre que hirió mucho a una chica. Sus palabras no me desconcertaron ni me sorprendieron, yo ya lo conocía y podía llamarlo amigo.

Hombre: Justo estoy escuchando una canción triste.
Vanya: ¿Y? ¿Qué efecto puede tener una canción emocional en un hombre con pocos sentimientos? A ti no te afecta en nada... al parecer nada lo hace...
Hombre: Ahora no... ¿Te acuerdas como era antes? era peor que una nena...

Cabe mencionar que fuimos enamorados antes, que teníamos 5 meses de historia juntos... tuvieron buenos momentos, pero nuestra relación es mejor mientras se mantiene amical.

Hombre: Pero bueno, poco a poco se me secaron las lágrimas, la ilusión se fue y me siento mejor. O sea, poco me afecta ahora. Lo único que me afectaría sería algo trágico. La tragedia ajena no me afecta y la tristeza de los demás -aunque sean mis amigos- no me causa emoción alguna. Supongo que es un... defecto sentimental.
Vanya: Sabes, me parece bien que las emociones no carcoman tu ser si son ajenas; pero en parte tú no sientes porque no sabes cuándo sentir. Te falta madurar mucho, encontrarte a ti mismo y descubrir qué te falta para sentir completamente. Cuando lo hagas, podrás enamorarte y ser correspondido, vivir feliz y ser serio cuando sea oportuno. Lo que tú has hecho es irte de un extremo al otro: Al principio eras muy emocional y llorabas hasta innecesariamente, ahora, eres frívolo y poco o nada te importa lo que diga tu corazón. Eso cambiará con el tiempo, en esencia, eres un buen chico y si piensas, meditas, maduras y te encuentras a ti mismo, serás un buen hombre... Yo estaré contigo en el proceso, si me dejas ayudarte...
Hombre: Tampoco me he ido al extremo, sino, estaría loco -y estoy cuerdo-. Bueno, si tú lo dices, acompáñame en el proceso...
Vanya: Los extremos son subjetivos, tú tienes tus extremos. Y sí te acompañaré en el proceso.
Hombre: Acompáñame siempre.
Vanya: Confía en que siempre estaré contigo. Para eso estoy, para eso vivo, para estar siempre con mis amigos.
Hombre: De acá a 50 años, estarás igual de loca y más vieja, pero seguirás siendo increíble. Me voy... pero nos vemos pronto. Cuídate mucho, te quiero Vanya.
Vanya: Yo también te quiero, nos vemos pronto.

Hoy

Decidí pararme con una sonrisa,
decidí pararme sin reniegos,
decidí reírme ante lo malo
y sonreír con sosiego,
decidí no llorar más por pena,
pero derramar lágrimas por alegría,
hoy me he decidido a amar y ser feliz...
Nada puede pararme hoy.

Pensé en los cielos azules,
pensé en las mañanas grises,
pensé en los pequeños antojos,
también en el brillo de sus ojos,
pensé en sonrisas extrañas,
pensé en nuestro mañana,
pensé en cada flor,
cada aroma y cada color...
Nada puede pararme hoy.

Él me da fuerza,
él me da valor,
él me da alegría,
me llena de color,
él me pinta de colores,
su recuerdo me da vida,
pienso siempre en su sonrisa
y también en su caricia,
él me llena con un beso
y me abraza con amor,
pienso en él al levantarme
y nada puede pararme hoy.

Tu defecto: tu mejor protección

¡Eres un cholo! ¡Eres un negro! ¡Eres blanco! ¡Eres mestizo! ¡Eres zambo! ¡Eres indio! ¡Eres chino!
¿Lo tomas como un insulto?
Mejor mírate al espejo, acéptate como eres, di frente al espejo ¡soy un cholo, blanco, mestizo, etc! y úsalo como armadura; nadie podrá atacarte si usas la armadura del conocimiento propio. No pretendas ser quien no eres, eso sólo te hará débil. No trates de verte diferente a ti o hablar como no estás acostumbrado, porque tu identidad se pierde. Deja de alienarte; sólo porque este mundo está globalizándose, no quiere decir que tú seas menos que la raza de mayor economía o mejor moda. Sé quien quieras ser, sin prejuicios ni temores, trata de vivir sin pavores. Sé un hombre o una mujer de bien, sé una buena persona según tu criterio. Mantén la paz y la calma, para que todos puedan vivir con paz y calma. Nunca, pero NUNCA dejes de ser tú mismo. Acepta tu negrura, tus alargados ojos, tu piel blanca, tus ojos azules, tus curvos cabellos, tus labios anchos, tu piel amarilla, tu cabello crespo, tu barbilla partida, tu cabeza pequeña, tu nariz imperfecta... ámate y háblate a ti mismo diciéndote todo lo malo, para que lo que sea que otro te diga, tú te lo hayas dicho ya antes. Sé bueno, coherente, pacífico y orgulloso. Vales.

Para "ellos"

Hoy, 15 de Agosto de 2011, tuve la desdicha de oír los delirios de grandeza de un idiota. Él forma parte de los "ellos", quienes son -para mí- las personas más hipócritas e idiotas que hay en el planeta... son una piedra en una hermosa alfombra de flores. No son parte de mi hermoso Perú.

Me es grato saludarlos, aunque ustedes no lo crean. Les escribo una carta aunque nunca la merezcan. No diré sus nombres porque amo escribir, no me gustaría ver escritos aquellos nombres que me llenaron de amargura y opacaron un año de mi vida.

No les guardo rencor, tampoco ira; me parecen hipócritas, ignorantes, desgraciados, mentirosos y arrogantes. Son ustedes lo que la juventud de hoy nunca debería aspirar a ser: una sarta de tarados que ignora qué hacer con sus vidas, que me odia y que me envidia... hasta lástima me dan.

Se burlaron de mí diciendo que soy satánica, pero burlan su religión con poses hipócritas; dicen que soy lesbiana, pero entre ustedes hay una pareja de lesbianas que no pasa desapercibida; dicen que soy mentirosa, pero ustedes son diez veces más mentirosos; dicen que no acepto mis errores, pero yo sí pedí perdón cuando debí y ustedes, por orgullo y dignidad -que no tienen ni tendrán-, nunca se atrevieron a pedirme perdón.

Lo que ahora les molesta, los enfurece con locura, es que en esta pelea, la victoria no fue suya. Gané hasta con laureles, por que los idiotas fueron ustedes, por la envidia y el rencor, sin un ápice de amor.

Por lo expuesto, ahora les digo: no les guardo más rencor. Sigan por favor, con eso que llaman vida, con sus poses heroicas y sus hazañas prohibidas. Sigan haciendo lo que hacen mejor: joder la paciencia diciendo que es amor. Sigan simulando la bondad de su corazón, a pesar de que yo sepa que no es su verdadera intención, que hacen todo por llamar la atención. Sigan siendo hipócritas, sigan arruinando vidas... todo siempre da vueltas, puede terminar con heridas. Espero que la justicia -esa gran justicia divina- llegue a ustedes algún día. Ese día reiré, reiré enaltecida y me reiré en sus caras, porque la predicción fue mía.

Me despido ahora, deseándoles lo mejor. Espero que algún día entiendan: SÓLO QUIERO PAZ Y AMOR.

Creí amarlo

Escribí este poema el 10 de agosto, en el 2010... la situación era totalmente distinta. Viví presa de lo que creí que era el amor verdadero -lo cual fue catastrófico, pues al darme cuenta de que todo había acabado, me costó asimilarlo y entré en pánico, depresión y soledad-.
Ahora que esa persona tiene otro significado en mi vida, no tengo miedo de mostrar este poema hecho con la frustración y la insuficiencia más grande que una mujer pueda llegar a tener alguna vez: el primer amor adolescente.

¿De qué me sirve escribirte un poema
si no te gusta leer?
¿De qué sirve sonreírte
si te pondrás a llorar después?
¿Para que te canto algo
si mi voz no te va a complacer?
¿De qué me sirve distanciarme
si extrañarme no es tu deber?
Nunca seré suficiente,
pero libre nunca me han de ver;
soy presa de tus engaños
y las hojas en invierno han de caer,
así como las hojas,
tu imagen en mí se desmorona...

Hoy me volví a enamorar

Hoy me enamoré de los colores y sus matices,
me enamoré de la alegría de las personas,
hoy me he vuelto a enamorar de los cantos y los sonidos,
me enamoré de cada pequeño ruido.

Hoy me enamoré de los pequeños momentos,
de la risa de una amiga y de todos mis cuentos,
hoy me enamoré de la alegría sentida,
hoy me he sentido feliz en esta vida.

Hoy me he vuelto a enamorar de la música,
me enamoré otra vez de los libros,
me enamoré de los secretos escondidos
en las almas de los autores afligidos.

Hoy me volví a enamorar del amor,
de cada palabra de ternura y sin dolor,
hoy me volví a enamorar de mi novio,
han pasado casi ocho meses y aún no lo agobio.

Hoy me he vuelto a enamorar de los comienzos,
de los bailes y los tropiezos,
hoy me he vuelto a enamorar de la vida,
porque si no me enamora siempre... ¿para qué vivirla?

Estoy creada para estar enamorada,
para aprender mucho de mis experiencias pasadas,
para amar desde ahora mi futuro sin espadas,
para sonreír y parecer hipnotizada.

Búsqueda

Siento que he estado buscando algo, nunca sabré qué buscaba exactamente ni por qué lo buscaba...

Tal vez buscaba un sentimiento inexistente, tal vez una sonrisa con dos intenciones. Tal vez, una vez más, busqué algo que nunca encontraría a pesar de desearlo; tal vez simplemente busqué en el lugar equivocado. No sé por qué jamás concreté esta búsqueda, por qué nunca encontré ese algo, es una frustración que me perseguirá toda la vida.

Busqué en un lugar vacío, un lugar donde las nubes podían ver dentro de mi ser, donde los árboles oían mis pensamientos, un lugar donde -a pesar de ser parecido a mi lugar- yo no importaba y sólo importaba su bienestar.

No encontré nada en ese lugar, nada de lo que esperaba y, aunque no sabía qué esperaba, tenía varias teorías: tal vez lo que quería era enamorarme de aquel lugar, vivir ahí un tiempo, sentarme en su suelo y ser feliz... pero ese lugar no me quería ahí, hacía que sus vientos soplen fuertemente para empujarme lejos y me prohibía volver, porque los vientos soplarían de nuevo.

Ante la frustración de no haber encontrado ese amor que esperaba, esa bienvenida cálida, ese abrazo y ese ósculo formado en el hecho de respirar el aire de ese lugar, he decidido dejar de buscar. Si ese lugar quiere que vuelva a intentar buscar en su interior el amor que necesito, él me buscará a mí... me ire ahora a descansar a otros lares.

Claudia Daniela

Ella es tranquila y silenciosa,
pero habla entre gritos y estruendos.
Ella quiere ser el sol de las flores
y vivir entre luces de amores.
Ella quiere correr con la arcilla
y llegar a la meta de nubes blancas.
Ella quiere volar en aviones de papel,
quiere acariciar hortalizas.
Ella quiere saltar en un trampolín de recuerdos
y quiere que su actuar refleje tres lunas en la era fría.

Su mundo está protegido por barreras de hielo.
Mientras navega en su mar de máscaras,
tres mil caretas usa de remos.
No conoce las heridas,
pero las ha sentido.
Puede decir las palabras más lindas del mundo,
como puede romper amistades sin problema alguno.
Ella regala matices rosas y amarillos,
ella no entiende qué hará con su vida.

Vive interpretando diez mil personajes,
pero no le gusta actuar.
Le gustaría ser alguien más.
Si supiera cuánto la quieren,
tal vez no viviría en sus ayeres.
Nos regala aguas de sonrisas
y medallas de optimismo.
Nunca sabremos si ella es sincera...
me gustaría conocer a Claudia Daniela.