Ilusión óptica

Pensar que algunos le dicen sueño de opio. No consumí opio pero no hizo falta para ver sombras extrañas. Esas sombras que me persiguen hace tiempo sin dejarme en paz. Que me persiguen hace años sin dejarme respirar.
Es una sombra de odio, con un raro tinte de amor, una sombra perversa con aires de obsesión. Es una sombra tranquila, callada, miope, torpe, por lo que no me logra tocar, es difícil discernir si eso significa amar. Me persigue incansablemente, hace tiempo, con error. Hirió un alma inocente, con amargura y alcohol.
Aquella buena mujer, que ayudó a la sombra a cambiar para bien, se fue volando en el tiempo, como un gracioso vaivén. El pañuelo voló hacia el abismo, la sombra pronto tomó color, una forma casi humana, alimentada con rencor.
Y ahora se le ocurre aparecer, camuflada entre mi sombra y mi almohada, pretendiendo captar mi atención. Abrazaba a mi sombra, la hacía dudar, se unieron en una sin mucho conversar, se separaron de pronto, momento fugaz, no fue amor, fue ira que debía aplacar.
Fue momento de cerrar un círculo que empecé a dibujar, pero me invadió la sombra y no pude acabar. Por la mala sombra me dejé llevar, dejando que logre mi mente opacar. Demasiadas mentiras, engaño fatal, como veces anteriores, solo que sin llorar.
Así borro una vez más el rictus de mi boca, alejando para siempre lo que fue peor. Regresó como oro, lograba parecer, era una vil copia, fabricada de placer. No se puede vivir en sueños u olvidar cierto rumor, no existe la fantasía, queda en la imaginación. Los fantasmas de mi pasado, ahora fantasmas son.

No comments:

Post a Comment