Creí haber dejado mi pluma en tu almohada,
perdí los acordes de mi guitarra,
también una sonrisa de madrugada
pero ¿dónde los dejé?
Perdí al arlequín errante,
que tanto me amedrentaba,
perdí la risa constante,
¿dónde los dejé?
Perdí la imaginación, la búsqueda,
dejé de lado la sorpresa, el asombro,
los busco aún en cada escombro,
Dios mío, ¿dónde los dejé?
¿Será que perdí la esperanza?
Perdí la costumbre del poema de madrugada,
y la sonrisa a las cuatro de la mañana,
quiero saber dónde las dejé...
Es que sola era imposible darme cuenta,
de lo que había perdido en mi raudo camino,
creí que era obra del perro destino,
pero era mi pecho y el profundo vacío.
Acaricia mi mejilla una grata sorpresa
me hace pensar que en Perú aún nieva,
que todo lo que perdí,
en sus ojos, lo encontré.
Hermana mía, lindo leerte de vez en cuando :)
ReplyDeleteNo tienes idea de cuánto te extraño a veces, hermana querida
ReplyDeleteBonito poema. Escribes muy bien.
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