No sé si hay muchos carros o pocos destinos

Y el gris se acrecentó
la figura apareció 
en medio del humo tóxico,
maldito.

Desgracia y cuerdas 
malditas, malditas cuerdas,
la canción de sirena,
que el mar grita
desesperado.

Una canción
un jardín, claveles.
No, no grites.
Un saludo, una despedida
y la maldita desesperación.

La impotencia y el adiós,
el tráfico y el rubor,
el malogrado delineador
y el poco control del dolor.

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