Rojo olvidado

Porque madrugué en vano, el día más triste
y no existías tú, ni el alma más humilde.
Lloré incansablemente el día que te fuiste,
todo ha sido miseria, desde que tú partiste.

Espero que algún día mi prosa te ahogue en llanto
y que algún día maldito, se marque en el asfalto.
Espero que entre besos, me recuerdes callada,
pues desde hoy seré la mujer más desalmada.

Que caigan del cielo, mil espadas afiladas,
que te hagan llorar sangre, como mi prosa larga,
que sea despiadada aquella lluvia salada,
aquella que derramo por sentirme olvidada.

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