Lo cierto es que me encanta tu forma de ser, de hablar, de insinuarte, de mirar, se sentir, amo tu tacto, tus ojos, tu energía, tus ademanes, tus falsos, tu ingenuidad... No pretendo ignorarte, porque sabes cómo ganarme con una simple mirada, y no me consentirás excusas o hábitos que constituyan una perdida de tiempo o dinero; finalmente te preocupas solo en ti mismo. Logras mi despertar espiritual, das pie a una sensibilidad desconocida en mí, ¿Quién seré ahora que has decidido irte sin explicarme por qué? ¿De qué te sirvió construir una imagen tuya tan perfecta en mi mente para que la destruyas sin explicación y en días? ¿Quién soy ahora? ¡Dímelo tú! ¡Tú que supones analizarme, anda, dímelo!
No eres más que un niño, una mente virgen esperando a ser corrompida; poseo lo que más temes, conozco lo que tienes miedo a conocer y sabes que te atrae mi independencia y tranquilidad, pero te niegas a aceptarlo. Para cuando lo decidas, habrá sido demasiado tarde.
Prefiero morir a ser tuya ahora. Búscame mañana.
lo veo como un error, como uno grande y que dos personas tienen que reconocer para abrirse.
ReplyDelete