Parece, a veces tan complicado mirar atrás. La misma playa, el mismo sol que nos acarició la piel alguna vez... y es que los mejores recuerdos de mi vida lo incluyen, él alimenta la felicidad de mi pasado. Sin embargo, he aprendido a guardar esos recuerdos en una piedra de ilusiones... transformarlos en recuerdos lejanos, que contemplo de vez en cuando. Dejo que me invada la nostalgia un momento, respirando esos mismos aires tranquilos, viendo ese hermoso mar que ruge al compás de las olas... ¿Quién me acompaña esta vez? Nadie. No es él quien me abraza en este ambiente perfecto, sino su recuerdo. Recuerdo, pues, aquel beso último, aquellos momentos intensos, la pasión corriendo por nuestros cuerpos, la vida entera pasando en medio del viento en la playa, tu cama, mi cama, la canción, el poema, la piscina, el baño, la guitarra, el malecón, tus ojos, mis ojos, tu voz, tu cuerpo, el mío, tan frío como siempre, nuestro canto, las sonrisas, tu cabello, que yo cogía suavemente, tu familia, mi tranquilidad... todo pasó en un segundo. Tan rápido.
Y ahora, heme aquí, mirando ese mismo paisaje, caminando por el mismo malecón, con mi memoria y la misma sonrisa que mostré cuando estaba perdidamente enamorada.

No comments:
Post a Comment